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September 3, 2012
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Capítulo XII

Con una ayudita de Perry


A la vez que Perry y Doof se despedían, dentro de la prisión, Candace lloraba en brazos de Jeremy. Feliz por haberlo encontrado, con temor por lo que podría suceder después. Phineas, Ferb e Isabella los miraban consternados.

-Jeremy… Jeremy… todo esto fue mi culpa, soy una tonta… ¡de no ser por mí, nada de esto habría pasado!

-Tranquila, Candace...-la calmó él, tratando de sonreír-nadie te está echando la culpa de nada. Tú no tienes nada de culpa… y por más de que eso fuera cierto, yo jamás te guardaría rencores.

La tomó de las manos y la miró. Sacó un pañuelo de su pantalón, y le limpió la cara, que estaba sucia de los golpes y que las lágrimas no habían podido limpiar.

-¿Lo dices en serio?-le preguntó, emocionada.

-Claro...

-Eso es algo que Jeremy nos…-interrumpió Phineas, justo antes de que Isabella lo agarrara de la oreja y lo arrastrara lejos de la escena romántica.

-Déjalos solos, Phineas-le dijo, enojada.

-Bueno, perdón...

Tras decir esto, él se quedó mirándola, embobado.

-Eh, Phineas... ¿te pasa algo?-le preguntó ella, desconcertada.

Sonriendo, el muchacho de cabeza triangular la tomó de las manos y le dijo:

-Isa... no tienes idea de lo mucho que sufrí aquí adentro... extraño a mis padres, mi hogar... y durante el tiempo que estuve sin verte... te extrañé como nunca en mi vida...

-¿Lo dices... lo dices en serio?-preguntó la morocha, emocionada.

-Cada maldito segundo que estuve sin ver tu hermoso rostro... Isa... ¿me harías un favor?

-Cualquier cosa, Phineas...

-Dame... dame un abrazo.

Sin pensarlo dos veces, ella se le colgó del cuello, y, completamente controlada por sus sentimientos, le dio el abrazo más fuerte que pudo. Pero, por alguna razón, el pelirrojo se la sacó de encima.

-¡Ay! Lo... lo siento, Isabella...-se disculpó, ante la sorpresa de la niña-pero me duele mucho el cuerpo... me han castigado mucho aquí.

-Oh, pobre Phineas... ¿no quieres un masaje?

-Vaya, gracias... me vendría muy bien...

Dicho esto, ella comenzó a calmar el dolor del chico que tanto amaba, mientras los dos adolescentes se seguían mirando. Pero Candace estaba inquieta...

-Sabes que este no es el mejor momento, pero quería decirte una cosa…

-¿Qué, Candace?

-Pues… oh, cielos, no puedo decírtelo así. Sería mejor con una canción.

-Pero sería una pena, no hay ninguna guitarra aquí.

-Sí, hay una en la caja de herramientas de Ferb-interrumpió Isabella.

Dejando solo al pelirrojo, buscó dentro de ella, la encontró y se la dio.

-Gracias, Isabella-le dijeron ambos jóvenes al unísono.

-¿Por qué Isabella puede interrumpir y yo no?-preguntó Phineas, enojado-¡Ferb, ayúdame!

Éste asintió, buscó cinta adhesiva en la caja y le selló la boca para que se callara.

-Así me siento yo, hermano-le susurró-Ahora siéntate y escucha.

La adolescente tomó el instrumento y se dispuso a tocar una canción.

-No es que sea de tocar mucho esta cosa, pero…

-Adelante, Candace. Dime qué es.

Y, tocando prácticamente sólo con arpegios, la pelirroja inundó la habitación con una melodía lastimosa y sensible, en donde expresaba, verso por verso, palabra por palabra, todo lo que ella sentía por el rubio de ojos celestes.

When I Saw Him For The First Time
With His Eyes, His Hair And His Lovely Smile
I Inmediatly Fell In Love With Him
And Then I Knew He Was The One For Me

The Time Passed And I Waited So Long
It Was A Heartache, But I Had To Be Strong
He Didn't Notice Me, What Can I Do?
I Had To Find The Way To See It Through

There Were Moments When I Felt Oh So Blue
For Him I Wasn't There And That Was True
There Was Sorrow In My Lonely Heart
So One Day I Said: "This Has To Start"

I Met Him, I Smiled And I Talked
I Asked His Name, And Then He Nodded,
A Smile And A Simple... "Jeremy"...
And Then He Was Looking At Me

Now We Are Friends, So I'll Tell To You
I Don't Know If He Loves Me Too
But In The End, He Will Be Mine
And I'll Love Him For All My Life...


Al terminar, Jeremy quedó desconcertado.

-Pero eso significa que…

-Sí... significa que yo te amo, Jeremy. Siempre te amé.

El rubio quedó aun más confundido. ¿Ella, Candace Flynn, enamorada de él? ¿Por qué? Pero… ¡qué alegría tan grande! ¡El amor de su vida también lo quería!

Con una gran sonrisa en su rostro, Jeremy ya iba a darle con satisfacción su respuesta, pero, repentinamente, ella se levantó enojada y no pudo verle la cara.

-¿A quién engaño? Es obvio que me odias, Jeremy...-dijo, angustiada-si estás aquí por mí...

-¿Eh?-preguntó, aún más desconcertado-¡Candace! ¡Ya te dije que no te echo la culpa de nada!

-¡No es cierto! En tu interior, sabes que fui yo…

-¡Claro que no!

Los otros tres veían la escena atemorizados. Phineas ya había gritado como dos veces, aunque la cinta no dejaba escuchar sus gritos.

-¡Si no estás enojado, pruébamelo!

-¡Mis palabras son toda la prueba que necesitas!

-¿Y las mías?-preguntó una voz, desde afuera.

Los cinco se voltearon con horror: el sargento Honrado había vuelto. Esta vez, el pelirrojo gritó tan fuerte que la protección sobre su boca se rompió y el aullido se escuchó tan lejos que hasta Perry pudo oírlo.

Lo que siguió a eso fue la peor tortura que pudieron haberse imaginado: si Jeremy había quedado tan mal luego de la sesión anterior que casi le cuesta su preciosa memoria, esta vez ya ni podía ponerse de pie. Golpes, martillazos, latigazos y volver a escribir con las tizas de la muerte fue suficiente como para que los cinco, incluso Ferb, que aparentemente estaba bien, quedaran casi como muertos vivientes.

----------------------------------------------------------------------------------

A eso de las cinco de la tarde, los chicos habían sido devueltos a su celda, ya sin fuerzas para poder erguirse, por lo cual debían permanecer sentados. Gran parte de su memoria se había borrado, y apenas recordaban lo ocurrido anteriormente. Jeremy, que estaba al lado de Candace, era, como siempre, el de peor estado. Estaba tan delgado que ya se le notaban algunos huesos. Pero a pesar de eso, sí se acordaba de las palabras de la pelirroja.

-Candace… con respecto a eso que me dijiste antes de que nos interrumpieran…

-Olvídalo, Jeremy. Olvídalo, y olvídate de mí... déjame morir sabiendo que mi sueño era un imposible total…

-¡Los sueños no son imposibles! ¿Recuerdas esa canción, Candace? Tú me dijiste que…

-¡Olvídalo, por favor!-gritó enojada-Yo sé que me odias, no es necesario que lo digas.

-Pero… ¿qué cosas dices? ¡Candace!-exclamó, y, con todas sus fuerzas, se irguió, y luego la levantó a ella también-¡Yo siempre te he…!

De repente, un rayo láser comenzó a cortar la pared, haciendo una extraña forma en ella.

-¡Cuidado!-gritó Phineas, justo cuando el rubio iba a confesar sus sentimientos.

Rápidamente, él, Ferb e Isabella se levantaron como pudieron y los empujaron para que nada les sucediera. Desde una esquina, lograron ver como la pared estallaba, y, al disiparse el humo, una silueta hacía su aparición. Esa silueta era nada más ni nada menos que… Perry.

Lentamente, el pelirrojo se levantó y salió afuera.

-Oh, ¡ahí estás, Perry!-gritó él, abrazando feliz a su mascota.

Los demás también se acercaron.

-¡Es Perry!-gritó Candace, también contenta-¿Por qué no estaba con nosotros?

-Oigan…-interrumpió Jeremy-¿él no era algo más que un simple ornitorrinco?

Claro: parte de su memoria se había esfumado... y no recordaba mucho de lo que había sucedido en aquella semana.

-¿En serio?-le preguntó Isabella-Y... ¿qué era?

-Pues... no lo recuerdo... ¿y ustedes?

-Tampoco-negó la pelirroja.

Ferb también negó, aunque con la cabeza. Nadie parecía recordarlo.

-No inventes, Jeremy-dijo Phineas, quien también lo había olvidado-Es un ornitorrinco y no hace gran cosa.

Pero había algo que ninguno había captado hasta ahora: la pared estaba rota y daba al campo de la prisión.

-¡Somos libres!-gritó Jeremy-¡Y nadie lo sabrá hasta que suene la…!

Y, casualmente, la alarma de la cárcel comenzó a sonar, haciendo un ruido tan grande que cualquiera dentro del perímetro del edificio podía escucharla sin problemas.

-¡Salgamos de aquí!-gritó Isabella, y los cinco se echaron a correr, con el ornitorrinco en manos de Phineas.

De varias ventanas del edificio comenzaron a oírse gritos y disparos, haciendo que entraran en pánico.

-¡Hay que saltar la reja!-gritó Candace.

-¡No! ¡Recuerda que la energía ha vuelto!-le dijo Isabella.

-¡Bueno, lo olvidé!

-¡Tenemos que ocultarnos!-propuso Jeremy.

Todos aceptaron la idea, y se escondieron detrás de unos matorrales que crecían en una esquina del campo. Mientras esperaban, proponían ideas.

-Apuesto lo que quieran a que están buscándonos adentro-dijo el pelirrojo.

-Cierto-afirmó el rubio-Pero recuerden que luego saldrán. Es ahí cuando debemos meternos adentro y esperar de nuevo. Nos dejarán de buscar y tendremos todo el tiempo del mundo para salir de aquí.

-Me parece un excelente plan-dijo Isabella.

Así, se quedaron esperando hasta que los soldados de Honrado, incluyendo a Coltrane y a Bill, empezaron a salir.

-¡Rápido, hay que entrar!-gritó el adolescente, y, lo más sigilosamente posible, se dirigieron a unas escaleras que conducían a una de las torres de vigilancia, que durante todo ese tiempo habían estado vacías.

Así subieron. Desafortunadamente, el malvado, quien era el único que no había salido, estaba esperándolos dentro de la cabina de la torre, como si hubiera sabido de antemano el plan.

-¿Iban a alguna parte?-preguntó.

Los cinco pegaron un grito de horror, e inmediatamente huyeron despavoridos, buscando la salvación.

Había varias cabinas contiguas a esa (una por torre, las cuales eran cuatro) por lo que los chicos corrieron a refugiarse en ellas. Mientras, Honrado le gritaba a sus "hombres", que todavía estaban en el suelo.

-¡Aquí arriba, inútiles!-rugió-¡Unos por derecha, otros por izquierda!

Y, así, decenas de soldados subieron por las escaleras de la izquierda (por donde habían salido los chicos) y la derecha. No había escape.

-Nos tienen-se lamentó el rubio, consternado-Hemos fallado de nuevo, chicos.

Rápidamente, acorralaron a los jóvenes y a Perry en otra de las cabinas anexas. Honrado se dirigió hacia ellos y se paró enfrente para verles bien la cara.

-No tienen remedio…-dijo-¡Deben ser eliminados!

Tomó su rifle, pero no lo cargó ni apretó ningún gatillo. Lo incendió con una antorcha y le lanzó a Phineas una mirada asesina.

-¿Un poco de fuego, cabeza de nacho?-preguntó con sarcasmo, y le prendió fuego el brazo.

-¡Ah!-gritó, adolorido-¡Auxilio, que me quemo!

Viendo en llamas a su amado, Isabella, completamente desesperada, miró hacia atrás y vio un balde que aparentemente contenía agua, pero que tenía escrita otra cosa…

-¡No, Isabella!-gritó el pelirrojo, aún más horrorizado-¡Es gasolina!

Y, justo cuando ella le lanzó el baldazo, se agachó y lo esquivó, cubriendo así al Sargento Honrado y haciéndolo arder en llamas, ya que el arma aún estaba quemándose. Con ayuda de Jeremy, pudieron apagar al niño, pero el hombre gritaba de dolor.

-¡Nooo!-gritó, mientras se incendiaba-¡Niña estúpida, me derrito! ¡Argh! ¿Cómo una niña tan buena como tú pudo derrotarme? ¡Ahhh! ¡Pero qué mundo...! ¡Ahhh!

Aún con horror, todos miraron como el malvado rugía y se derretía lentamente. Finalmente, de él no quedó nada más que su ropa. Todo su cuerpo, incluso los huesos, se había calcinado. Así se quedaron mirando unos segundos, cuando Perry se acercó a lo que quedó de él y gruñó.

Todos los soldados miraron a la niña, aparentemente enojados.

-Tú… lo mataste…-dijo uno.

-¡Lo siento!-se disculpó, inocente-¡No fue mi intención...!

-¡Que viva Isabella!-exclamó el mismo chico, repentinamente-¡El Sargento Honrado ha muerto!

Y, tras estas palabras, todos se arrodillaron ante ella. Contenta, pronto recibió las felicitaciones de todos sus amigos.

-¡Bien hecho, Isabella!-le dijo Candace.

-¡Lo mismo digo!-exclamó Jeremy.

Ferb, en tanto, le hizo su ya clásico gesto con la mano. Pero faltaba Phineas…

-¡Eres mi heroína, Isabella!-le dijo, tomándola de las manos.

Con una sonrisa de oreja a oreja, ella se ilusionó. Obviamente sería el comienzo de…

-¡Pero una irresponsable!-le gritó, enojado-¡Pudiste haberme matado!

Su sonrisa se desdibujó y se quedó muy triste, aunque, por otro lado, todo había terminado…

-¡Al fin podremos salir de aquí!-gritó el rubio, y todos levantaron el puño al aire como gesto de victoria-¡Vamos! ¡A disfrutar de la libertad y el verano!

Y salieron del edificio, cortando la energía y abriendo las rejas para poder salir. A pesar de ser sólo las seis y media de la tarde, no había mucha gente en el lugar, puesto que estaban lejos del centro de Nueva Orleans. Ya afuera, Bill les agradeció.

-No es por nada, amigo-le dijo el pelirrojo, ya con su ropa tradicional puesta, al igual que Jeremy y su hermano-Puedes ir a visitarnos a Danville cuando quieras.

-Vivo allí… creo que podré encontrarlos fácilmente.

-Bueno, creo que debemos irnos-dijo Jeremy, y se dirigieron rumbo al estacionamiento.

-Eh… esperen-dijo una voz.

Los cinco se dieron vuelta: era Coltrane, el mejor amigo del rubio.

-Jeremy… los chicos y yo queríamos devolverte algo…

Entonces, alguien le acercó un objeto desde atrás. Lo tomó agradecido y se lo dio al rubio, quien quedó bastante sorprendido.

-Es tu guitarra, Jeremy-le dijo el joven-Cuando Honrado la arrojó, los chicos la tomaron y la guardaron para ti. Sabía que algún día volverías a tenerla.

-Oh, muchas gracias…-respondió.

Le dieron también la funda, y así pudo guardar su amado instrumento.

-Oye... ¿y tu bajo?

-Oh, también lo guardaron... pero no sé donde... ¡eh, muchachos! ¿Dónde está mi bajo?

-Quedó adentró, Colt-le aclaró Bill.

-¡Rayos! Bien... lo tomaré después.

Ambos se miraron un momento. Luego, el moreno comenzó a sentirse triste.

-¿Qué sucede, amigo?

-Es que... bueno... mis padres... deben estar muy preocupados... nadie les avisó de mí...

-Espera, espera... ¿tienes tu celular, no? Puedes llamarlos, y decirles lo que sucedió.

-Pero... ¿creerán que fui secuestrado por un grupo de militares?

-No lo sé, pero si dicen que mientes, el día en que vuelva a Danville les diré la verdad. Además tengo unos cuantos testigos aquí.

Sus amigos sonrieron, pero Coltrane no entendía nada.

-¿Cómo que "el día en que vuelva a Danville"? ¿Estás diciendo que no volverán?

-¿Eh? Claro que no volveremos, Colt. No hasta que todo este malentendido se solucione. Viviremos en otro lugar.

-Oh, vaya... ¿estarán bien?

-No te preocupes por nosotros... no nos pasará nada.

Coltrane sonrió. Se dieron un abrazo y se despidieron.

-Entonces... ¿volverás a Danville?-le preguntó el rubio.

-Sí… mi familia está preocupada, como ya te dije.

-¿No quieres que te llevemos?

-No, eso sería arriesgado para ustedes. Mejor me tomo un tren, o subo de polizonte a un avión. Bueno... nos veremos algún día, Jeremy…-le dijo, y se dio vuelta.

-¡Ah!-lo detuvo su mejor amigo-Y algo más, Coltrane…

-¿Sí?-preguntó, volviéndose.

El adolescente lo miró con una sonrisa picarona y le dijo:

-Saluda a Stacy de parte nuestra.

Sonriendo, se saludaron con un gesto militar y un apretón de manos.

-Vamos, chicos-les dijo a los demás, y partieron.

Ya en el estacionamiento, Jeremy se sentó en el asiento del conductor y prendió en marcha el auto.

-Ánimo, Candace-le dijo a la adolescente, que aún se sentía triste.

Pero ella no sonrió. Él aún no le había revelado sus sentimientos por ella, pero esa no era la ocasión correcta... y además tenía todo el tiempo del mundo para hacerlo, porque… ¿quién los separaría estando juntos en un automóvil?

-¡Nos vamos, chicos!-gritó el rubio-¡Abróchense los cinturones que vamos a recorrer el país!

-¿Y adónde iremos?-preguntó Isabella-¿Portland? ¿Texas? ¿Ohio?

-¡Adonde nos lleve el viento!

Y, pisando el acelerador a fondo, salió del lugar a toda velocidad.

-¡Oye, niño, no pagaste!-le gritó el dueño, enojado.

Fastidioso, puso en marcha atrás el vehículo y le pagó las seis horas de estacionamiento con el dinero que su amiga había traído.

-¡Bueno, ahora sí, a la aventura!

Y así, salieron de Nueva Orleans, buscando un nuevo lugar para vivir.
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¡Al fin, los chicos escaparon! Pero... la historia aún no termina... ¿qué harán ahora? ¿En dónde vivirán? ¿Candace y Jeremy lograrán declararse? Muy pronto, otro capítulo de "La Película". ¡No se lo pierdan!

Hoy les traigo otra canción, cantada por Candace. Espero les agrade.

Phineas y Ferb (c) por :icondanpovenmire1: y :iconjeffswampy1:

Historia por :iconjuli4427:

"He'll Be Mine" (c) por :iconjuli4427:
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:icon1987arevalo:
1987arevalo Sep 3, 2012  Hobbyist General Artist
haz la parte 13
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:iconfanny19:
:squee: !!GENIAL!! jaja :squee: me encanto jaja y me mato de risa lo ultimo :XD:
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:iconjuli4427:
Juli4427 Sep 3, 2012  Hobbyist Digital Artist
Gracias ^^ Algo de humor para dejar de lado la tensión de este episodio :XD:
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